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Mito: “Me contaron la historia de un hombre que se levantó una mañana tras una fiesta y se encontró en una bañera llena de hielo. Alguien le había robado los riñones y los había vendido en el mercado negro.”
Realidad: Esta historia es imposible y no existe ningún caso documentado de algo así. El proceso de emparejamiento de donantes con receptores es complejo y requiere la participación de profesionales médicos altamente capacitados así como de muchas pruebas. En Estados Unidos es ilegal comprar o vender órganos humanos.

Mito: “Los ricos y los famosos avanzan por la lista de espera de transplantes mientras que las personas ‘normales’ tienen que esperar más tiempo para recibir un transplante.”
Realidad: La posición en la lista de espera no tiene en consideración factores como la raza, edad, ingresos y clase social. Los factores que sí se tienen en cuenta son el tipo sanguíneo, la urgencia médica, la ubicación geográfica, el tamaño del órgano, la compatibilidad de los tejidos y el tiempo de espera.

Mito: “Si sufro un accidente y el hospital sabe que soy un donante de órganos, los médicos no tratarán de salvarme la vida.”
Realidad: Los profesionales de la salud harán todo lo posible para
salvarle la vida. La extracción de órganos, ojos y tejidos se realiza una vez ya no puedan salvarle la vida y se le haya declarado muerto. Un equipo totalmente diferente de médicos se dedica a efectuar la extracción de órganos.

Mito: “Mi religión no aprueba la donación de órganos.”
Realidad: La mayoría de las religiones principales aceptan la donación de órganos. Algunas lo dejan a elección propia mientras que otras lo promueven, ya que lo consideran un acto caritativo.

Mito: “Mi familia tendrá que lidiar con los costos médicos de mi donación de órganos.”
Realidad: Su familia nunca tendrá que pagar por el proceso de donación.

Mito: “Si dono mis órganos, el receptor o su familia querrán ponerse en contacto con mi familia constantemente.”
Realidad: Los datos de su familia no se divulgarán nunca a un receptor sin su autorización. La comunicación entre ambas partes se realiza a través de la organización de obtención de órganos.

Mito: “Mi historial médico está lleno de enfermedades. Mis órganos no son suficientemente buenos para ser donados.”
Realidad: Las enfermedades no deberían impedir a nadie a inscribirse como donante. Una sola persona puede salvar o mejorar la vida a más de 50 personas. Después de la muerte de una persona, una organización de obtención de órganos determina qué órganos son aptos para un trasplante.

Mito: “Soy demasiado joven (o demasiado viejo) para que se puedan usar mis órganos.”
Realidad: No existen límites de edad para la donación de órganos. En Oregón puede inscribirse como donante de órganos a partir de los 13 años. (Nota: Los padres de menores que se hagan donantes de órganos tomarán la decisión final.) El uso de los órganos depende de la salud del órgano, no de la edad del donante.

Mito: “Me han dicho que lo toman todo…incluso si sólo quiero donar los riñones.”
Realidad: Usted puede decidir cuáles de sus órganos o tejidos desea donar. Simplemente tiene que marcar las casillas adecuadas cuando se inscriba como donante.

Mito: “La donación de órganos y tejido me dejará el cuerpo mutilado y no presentable para el funeral o el servicio funerario.”
Realidad: Los órganos donados se extraen mediante un procedimiento quirúrgico similar a la extracción de la vesícula o el apéndice. La donación no desfigura el cuerpo ni cambia su aspecto en el ataúd.